sábado, 1 de octubre de 2011

Atando cabos


 Hoy no he podido ir a clase. Tenía que ir al banco a recoger unas libras extras, porque hago escala en Londres y he de ir de un aeropuerto a otro en autobús.
 Me ha ocurrido hoy algo muy curioso. Es de esas veces que dices… “Joder, tengo que contarlo” Y de repente te das cuenta de que estas escribiendo un blog.
 Estaba hablando con uno de los banqueros sobre mi viaje, explicándole lo de la escala en Londres y demás, cuando al irme una mujer me pregunta “Oye, perdona, es que te estaba oyendo que te vas a Japón y…”    
 Ya solo con deciros eso suena a coña ¿a que si? Seguro que estáis pensando “¡Bua! Se lo está inventando” Y eso que aún no habéis leído nada.
 Total, que me despedí de ella y me fui al metro.
 …
 No venga, os lo cuento. Se llama Conchi Aragón, y la he dicho que escribiría nuestra conversación en el blog.
 Resulta, que su hijo lleva viviendo cuatro o cinco años en Tokio, es fotógrafo y tiene un estudio allí y otro no sé dónde. Tal vez me esté confundiendo. El caso es, que hemos estado hablando un buen rato de Japón y de su hijo y nos hemos intercambiado nuestros correos y datos para estar en contacto entre los tres (sin que el hijo haya dado su aprobación, por supuesto). Curiosamente cuando vuelva de Tokio, él también viene a España unos días, y hemos dicho de tomar unas cervezas. Sé que suena a que la madre le va a traer obligado de las orejas, pero a mí no me miréis.
 Conchi, hablamos (si es que me lees).
 Estoy a tres días de irme, y es como que no me he mentalizado. Supongo que con todo el curro que tengo y demás, no me hago a la idea. Además, el plan comenzará a ser chulo desde que salga a las 8/9 de la noche de la oficina el martes que viene. Me iré a casa, y en principio luego quedaré con mi compañero de vuelo al que no conozco de nada, para ir de empalme al aeropuerto. Más de una vez me dicen “¡Pero estáis locos! ¿Cómo vais a ir al aeropuerto y esperar hasta las 7 y media de la mañana que sale el vuelo?”
 Estaremos locos, pero, ¿os creéis que a mí me importa la espera en el aeropuerto? ¡Que me voy a Tokio! Dudo que me queje demasiado o vaya a sufrir pensando en que al día siguiente la rutina sigue, en que me duele la espalda o en que me estoy cagando y no me gusta cagar en sitios públicos.
  En el momento en que pise el aeropuerto el tiempo se parará y será mi tiempo.
  Seguro que podéis percibir la sensación, una sensación en la que todo gira en torno a vosotros siendo vuestra historia, y porque quien diga lo contrario miente. Nada tiene el suficiente poder como para decirte qué hacer o en qué preocuparte.
 Nada salvo el resfriado que me acabo de pillar estos días.
 Como comentaba, los días en el curro se hacen durillos. Por no decir que el curso que empieza me da vértigo y he decidido amoldarme cuando llegue. Una cosa, sois vosotros los que me leéis y expreso como me siento. Aclaro esto más que nada porque sé que todos tenemos lo nuestro y lidiamos con nuestro día a día.
 Pero sí, ando un poco agobiado. Sobre todo porque tengo que acabar y zanjar demasiadas cosas antes de irme. Si no lo hago, me costará desconectar.
 Lo que me ha hecho desconectar un poco hoy  es volver a ver éste video que estuve viendo el otro día con un buen amigo en su casa mientras bebíamos cervezas.
 Antes de ver el video… sed pacientes. ¿Tenéis súper héroe favorito? Yo dejé hace tiempo el rollo Marvel y Dc Comics para decantarme por otros gustos, pero reconozco que mis héroes siempre fueron Súper-Man y Batman. Bua, yo lo flipaba con ellos.
 Me acuerdo de pequeño, que veía la serie de Batman de los 60. Joder, yo no sé si os acordáis alguno pero es que no tiene desperdicio. Ése Batman era conocido como el galán enmascarado por los ciudadanos de Gotham, y su fiel amigo Robin, era un supuesto quinceañero que más que adolescente parecía un señor con síndrome de Peter Pan.
 Pero entonces molaban. Tanto que recuerdo que en el coche de mi padre tarareaba la canción y me flipaba con sus efectos especiales.
 Aquí os dejo un fragmento para que flipéis con nuestro imponente caballero oscuro. Yo lo veo y no paro de descojonarme solo. Se lo dedico a mi colega Jabo por recordarme esos tiempos. Y para que no os sea muy coñazo, os recomiendo las escenas a partir del minuto: 0.27, 0.45, 1.36 y el momento más impactante e innovador 2.07 en adelante (En realidad la escena entera para verla entre colegas frikis no tiene desperdicio, pero hay que encontrar el momento adecuado para partirte, no sé si me entendéis, es como cuando haces tandas de chistes malos y no puedes parar de reír). 




0.27 “No quiero llamar la atención” Típico de un hombre acostumbrado a pasar desapercibido
0.45 “Un zumo de naranja” Es porque está de servicio.
1.36  El Baile yo ya lo he aprendido a hacer ¿eh?
2.07  Movimiento estelar de capa.

 Poco más que contaros por hoy, daros las gracias a los que me vais siguiendo y espero poder seguir llamando vuestra atención al menos para evadiros un ratejo. ¡Nos vemos!
  

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