domingo, 9 de octubre de 2011

  Tras una noche de buen rollo en la sexta planta tomando cervezas y desvariando, me costó levantarme habiendo dormido tan solo cuatro horas. A las ocho de la mañana cuando mi despertador suena, me levanto medio zombie y me voy siempre a los baños termales, en donde me meto en la bañera de agua caliente media hora, un rato en la sauna y después me ducho para llegar casi a las nueve a la cocina a desayunar. Normalmente siempre llego cuando la cocina cierra, y mis compañeros me dicen que por qué llego tan tarde.
 No lo entienden. Más que nada porque aún no han probado lo que mola meterte en la sauna y en la piscina de agua caliente para despejarte. Es cierto que cuando llego se han tomado casi todo lo que hay de desayuno. Pero mejor, porque estoy empezando a comer tostadas, zumo de naranja y sopa de miso en vez de la bollería que hay cuando se abre la cocina, que en realidad no es demasiado diferente a la que conocemos.
 Comenzaríamos la mañana camino del templo de Asakusa, del que recopilé mucha información y espero que os guste.




 Os coloco un video del mercado.



 Llegaríamos al templo y sus alrededores. Por desgrsacia no podría grabar ni fotografiar nada de sus interiores, pero para que os hagáis una idea, sólo puedo decir que me quedé flipando con un monje dentro del templo, que rezaba cantando ante la expectación de decenas de personas.





































 Tras dos horas recorriendo la zona de Asakusa, nos iríamos al parque de Ueno, no sin antes hacer una parada por mercadillos y restaurantes, en los que aprovecharíamos para comer. Yo particularmente lo hice en un restaurante de sushi giratorio. Es algo que no se puede contar, tendríais que vivirlo. 






















 Restaurante de sushi:


  Ueno:
































Después acabríamos nuestro día en la Todai. Una de las universidades más prestigiosas de Tokio. Hasta llegar a ella estuvimos andando por calles japonesas de las que no pude evitar tomar cientos de fotos, su estética no deja de sorprenderme.





























 
 Me costó levantarme habiendo dormido tan solo cuatro horas. A las ocho de la mañana cuando mi despertador suena, me levanto medio zombie y me voy siempre a los baños termales, en donde me meto en la bañera de agua caliente media hora, un rato en la sauna y después me ducho para llegar casi a las nueve a la cocina a desayunar. Normalmente siempre llego cuando la cocina cierra, y mis compañeros me dicen que por qué llego tan tarde.
 No lo entienden. Más que nada porque aún no han probado lo que mola meterte en la sauna y en la piscina de agua caliente para despejarte. Es cierto que cuando llego se han tomado casi todo lo que hay de desayuno. Pero mejor, porque estoy empezando a comer tostadas, zumo de naranja y sopa de miso en vez de la bollería que hay cuando se abre la cocina, que en realidad no es demasiado diferente a la que conocemos.
  

Con el poco tiempo que tengo sólo puedo colocaros más material gráfico en lugar de expresarme lo que me gustaría, pero es lo que hay.
 A la noche tuvimos una fiesta con japoneses que querían conocer españoles. Al principio pensaba que era de japonesas o algo así, pero en realidad había gente de ambos sexos. De entrada se me hizo muy curioso que muchos de los japoneses fuesen personas a las que les encantaba lo español. Hubo un japonés al que le dije que parecía latino y me dio mil gracias dándome la mano una y otra vez, y eso que los japos no son de contacto físico. ¿Sabéis lo jodidamente inaccesibles que son las japonesas? ¡Dios! Estuvimos hablando con todas de buen rato y tres me dieron su facebook al menos.
 La historia más destacable es la de la japonesa casi en coma etílico a la que conocí, enfermera.
 Cuando empezamos a hablar la cosa iba bien hasta que en su embriaguez extrema derramó encima de un sofá. Había oído hablar que las japonesas tienen un sentido del ridículo muy acentuado, sobre todo con el sexo opuesto, pero lo que viví fue literalmente surrealista. Después de haber limpiado el sofá de arriba abajo, la piva se iba avergonzada cada dos por tres, como si necesitase tomar el aire o algo. El caso es, que empezó a sudar tela, parecía aquagirl. Hubo un momento que ralló lo absurdo ya, en el que se encontraba super agobiada, y le pregunté: “¿Te encuentras bien?” Ella empezó como a tartamudear entre síes y noes indicándome que su cara sudaba. Fue cuando empezó a ir y venir más intermitentemente para la cara una y otra vez. Lo acojonante es que yo veía como se iba y a dónde iba a limpiarse. Fue siniestro.
 El resultado es que poco a poco fui alejándome de ella y ella de mí. No estábamos destinados.
 Entrada la noche me empezó a entrar una fiebre espantosa, las japonesas me decían que estaba rojo. No os asustéis que estoy bien, en realidad creo que puede ser por los alimentos, porque muchos de ellos están crudos. Sé que no es gripe ni nada referente a mi garganta. Tengo cagalera y pienso en sushi y me pongo malo. Pero bueno, es por la falta de costumbre. Nos piramos para el hotel sobre las once de la noche, y mis compañeros me dieron mil movidas para bajarme la fiebre y que descansase bien. Supongo que tengo que tomarme las cosas con más calma y recuperar fuerzas, que desde que estamos aquí apenas he descansado todavía. Por lo demás estoy estupendamente, con ganas de no irme y flipando con cada cosa que voy viendo. Os seguiré manteniendo informados a todos. Un saludo!

5 comentarios:

  1. Al fin comento al día!! Tío me sigue flipando todo, y que te busques una japonesa ya joder, tu emborrachalas(no mucho) y veras que accesibles son, como todos los seres humanos!! xD
    Me encantan las fotos, me encanta todo joder y tengo una envidia que me muero, pero te deseo que lo sigas pasando de puta madre y que me traigas mucha información y anecdotas flipantes!!

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  2. me quedo con la frase...no estabamos destinados! :P


    J.J.B

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  3. J.J.B. Muchas gracias por tus comentarios tío. Eres un crack. Que ganas de verte!

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